Parroquia de San Casimiro, minutos antes de la ceremonia. Los anillos que debían intercambiarse en el altar reposaban sobre el cofre de la sacristía hasta hace un cuarto de hora, listos para que el padrino los llevara al presbiterio. Ahora el cofre está vacío, la novia espera en el atrio sin saberlo, y nadie de la parroquia recuerda haber entrado en la sacristía esta mañana.
Quien miente, miente en todo lo que dice.