Plató del concurso, cuarenta minutos antes del directo. El sobre lacrado con la pregunta final y su respuesta viaja siempre de la notaría al control de realización, y de ahí a la mesa, sin abrirse. Hoy llegó al control a las siete y media. A las ocho y diez seguía en el cajón, con el lacre intacto, y dentro había una hoja en blanco. El concursante finalista lleva desde las seis en el edificio.
Quien miente, miente en todo lo que dice.