Teatro Municipal, descanso del estreno. El violín que el concertino lleva usando dieciocho años —prestado por una fundación, tasado en más de lo que cuesta el teatro— se queda siempre en su estuche abierto sobre la silla del foso durante los veinte minutos de intermedio. Hoy, al volver la orquesta, el estuche seguía abierto sobre la silla. Vacío. El segundo acto empieza en once minutos.
Quien miente, miente en todo lo que dice.