Casino del Estrecho, madrugada de auditoría. La rueda de la mesa uno lleva tres semanas dando resultados que un inspector describió como «estadísticamente imposibles»: la docena alta cae un veintidós por ciento por encima de lo que debería. Esta noche, con la sala cerrada, se ha levantado el paño: hay una pieza en el eje que no salió de fábrica. Alguien de dentro tocó esa rueda.
Quien miente, miente en todo lo que dice.