Carpa Aurora, media hora después de la última función. La recaudación de las tres sesiones del domingo dormía en la caja de caudales de la taquilla, esperando a que el furgón del banco pasara al amanecer. Cuando la administradora fue a precintarla, la caja estaba abierta y vacía. La taquilla está sola en mitad del recinto: para llegar a ella hay que cruzar el descampado a la vista de la carpa.
Quien miente, miente en todo lo que dice.