Estadio del club, dos horas para el saque inicial. En el almacén de material esperaba el saco precintado con los doce balones oficiales de la competición, contados y firmados esa misma mañana. A las seis y cuarto el precinto estaba cortado y dentro quedaban cinco pelotas de entrenamiento con el logotipo lijado. Nadie del turno de tarde recuerda haber abierto esa puerta.
Quien miente, miente en todo lo que dice.