Granja de los Robles, última semana de octubre. En el granero esperaban treinta sacos de simiente certificada, pesados y precintados uno a uno para la siembra de noviembre: el año entero de la finca cabía ahí dentro. Esta mañana los treinta están rajados por abajo y el grano, revuelto con el pienso húmedo del suelo. Para noviembre ya no hay ni simiente ni dinero.
Quien miente, miente en todo lo que dice.