Hotel Doce Vientos, carretera de la costa, temporada baja. En la suite se alojaba una huésped que guardaba bajo llave un collar tasado en más de lo que factura el hotel en un año entero. A las siete de la mañana la caja apareció abierta, vacía y sin una sola marca de palanca. La puerta no fue forzada y en el registro de la noche no consta ninguna entrada.
Quien miente, miente en todo lo que dice.