Parroquia de San Casimiro, minutos después de decir el «sí quiero». La mesa junto al banco central de la nave lucía una cesta llena de sobres con el dinero de la boda, dejados por los invitados al entrar. Ahora la cesta está vacía, la ceremonia sigue su curso, y nadie recuerda haberse acercado a esa mesa en concreto.
Quien miente, miente en todo lo que dice.