Monasterio de Valdellano, segunda noche del retiro de silencio. En la bodega esperaban catorce botellas de la última partida del licor de hierbas, la que sostiene el tejado de la casa entera. Al abrir a las seis seguían las catorce en el estante, llenas de agua del pozo, y el precinto de la puerta sin tocar.
Quien miente, miente en todo lo que dice.