Plató del concurso, después del directo. El finalista acertó las siete preguntas del tramo difícil en menos de cuatro segundos cada una, incluidas dos que la propia guionista describió como «imposibles sin haberlas visto antes». Al recoger el camerino ha aparecido un pinganillo de repuesto en el cajón del tocador, sintonizado en la frecuencia interna del programa. No es suyo. Alguien se lo dejó ahí.
Quien miente, miente en todo lo que dice.