Sumergible Nereida, día once de campaña, doscientos metros bajo la superficie. El congelador del laboratorio guardaba catorce meses de sedimento imposible de volver a recoger. A las seis de la mañana marcaba cuatro grados y tenía la puerta entornada. El registro de aperturas se borró esa misma noche.
Quien miente, miente en todo lo que dice.