Teatro Municipal, media hora antes de que se levante el telón del estreno. La diadema del tercer acto, prestada por un museo y asegurada por más de lo que cuesta la gira entera, esperaba en su estuche sobre el tocador del camerino principal. Cuando la sastra volvió con el vestido, el estuche estaba abierto y forrado de terciopelo vacío. La compañía tiene veinticinco minutos.
Quien miente, miente en todo lo que dice.