Aeródromo regional, veintidós y diez. El último vuelo del día lleva cuatro horas cancelado por la niebla y los pasajeros llevan otras tantas repartidos por la sala de embarque, sin equipaje y sin noticias. A las diez y cuarto la valija precintada que viajaba a Ginebra apareció abierta bajo un asiento, con el precinto intacto y nada dentro.
Quien miente, miente en todo lo que dice.